Lo que no puede viajar en una mudanza internacional (y aparece igual)
Inflamables, presurizados, alimentos, plantas con tierra y la lista propia de cada país. Qué se queda fuera, por qué, y qué ocurre si aparece dentro de una caja en el puerto.
Toda mudanza internacional tiene una lista de cosas que no pueden entrar en el contenedor. No es burocracia: la mayoría son restricciones de seguridad marítima, y una sola infracción puede retener el contenedor entero, con el menaje de varias familias dentro si viaja consolidado.
Lo que no viaja nunca
Inflamables y presurizados. Pinturas, disolventes, gasolina, alcohol de quemar, aerosoles de cualquier tipo, encendedores, tanques de gas (llenos o vacíos) y extintores. Un contenedor cruzando el trópico alcanza temperaturas altas durante semanas, y un aerosol a esa temperatura es exactamente lo que parece.
Explosivos y munición. Incluida la pirotecnia y los cartuchos de caza. Sin excepción y sin permiso que valga dentro de una mudanza de menaje.
Alimentos perecederos. Nada que se pudra. Y con los no perecederos, cuidado: muchos países prohíben la entrada de carne, lácteos y semillas aunque estén sellados.
Plantas con tierra. La tierra transporta plagas y es de las cosas que más estrictamente se controlan. Algunos destinos ni siquiera admiten macetas usadas aunque vayan vacías, por lo que pueda quedar pegado.
Sustancias controladas. Incluye medicamentos en cantidades que superen el uso personal razonable, aunque sean recetados.
Lo que sí puede viajar pero no debería
Esta es la lista que de verdad da problemas, porque nadie la prohíbe explícitamente y aun así aparece dentro de una caja:
- Dinero, joyería y metales preciosos. Ninguna póliza de mudanza los cubre. Viajan con usted.
- Pasaportes, escrituras, títulos, actas. Si el contenedor se retrasa un mes, esos papeles hacen falta antes.
- Discos duros con la única copia de algo. Haga la copia antes de embalar.
- Medicación en uso. Lo que toma a diario va en la maleta de mano, no en el barco.
Lo decimos en cada mudanza y sigue siendo lo que más aparece dentro de una caja. Normalmente porque alguien lo guardó «para no perderlo» justo el día del embalaje.
Las listas cambian según el destino
Además de lo universal, cada país añade lo suyo, y no siempre es intuitivo. Hay destinos que restringen marfil y pieles aunque sean heredados, otros que piden certificado fitosanitario para muebles de madera maciza, y otros que revisan con lupa cualquier antigüedad por si es patrimonio.
Por eso la lista del país de destino se entrega antes de embalar, no el día de la carga. Descubrir en la puerta de casa que tres cajas no pueden salir, con la cuadrilla esperando, es caro y evitable.
Qué pasa si algo se cuela
Depende de qué sea y de dónde aparezca. En el mejor caso, aduana lo retira y el resto sigue. En el peor, el contenedor queda retenido mientras se resuelve, y el almacenaje en puerto corre por cuenta del dueño de la carga: se cuenta por días y no es barato.
Si la carga viaja consolidada, el retraso lo sufren también los otros embarques del contenedor. Es una de las razones por las que el inventario se levanta pieza por pieza: sirve para la aduana, para el seguro y para que nadie meta un aerosol sin darse cuenta.
La forma fácil de no equivocarse
Vacíe antes de embalar lo que ya sabe que va a sobrar. El cuarto de la lavandería, el depósito de herramientas y el mueble bajo el fregadero concentran casi todo lo prohibido de una casa normal. Media hora ahí ahorra el problema entero.