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¿Me llevo la nevera? Voltaje y electrodomésticos al mudarse de Panamá

Panamá funciona a 110V y media Europa a 220V. Antes de pagar flete por una nevera que allá no enciende, conviene saber qué se adapta, qué no y qué compensa vender aquí.

Es la pregunta que más aparece en la visita de inspección, casi siempre a mitad de la cocina: «¿esto lo puedo llevar?». Y la respuesta honesta rara vez es sí o no, porque depende de tres cosas distintas que se suelen mezclar en una sola.

Las tres cosas que hay que mirar, y no son la misma

El voltaje. Panamá funciona a 110-120V. Estados Unidos, Canadá, México, Colombia y buena parte de Centroamérica también. Europa, Reino Unido, Australia y la mayor parte de Asia trabajan a 220-240V. Un aparato de 110V enchufado a 220V se quema, normalmente en segundos y de forma irreversible.

La frecuencia. Es la que casi nadie mira y la que arruina más aparatos. Panamá va a 60 Hz; Europa, a 50 Hz. Un transformador convierte el voltaje pero no cambia la frecuencia. Todo lo que tenga motor (nevera, lavadora, secadora, licuadora, aire acondicionado) gira más despacio a 50 Hz, se calienta y acorta su vida. Puede funcionar un tiempo y morir al año, que es lo peor de los dos mundos, porque para entonces ya pagó el flete.

El enchufe. Es lo único de los tres que se resuelve con cinco dólares. Un adaptador de clavija no convierte nada: solo hace que el aparato entre en la pared. Si el voltaje no coincide, el adaptador únicamente le permite quemarlo más cómodamente.

Qué se lleva bien y qué no

La mayoría de la electrónica moderna es bitensión: portátiles, cargadores de móvil, consolas, routers, cámaras. Se reconoce mirando la etiqueta o la fuente de alimentación. Si dice 100-240V y 50/60Hz, viaja a cualquier parte y solo necesita el adaptador de clavija.

Suele viajar bien Suele no compensar
Portátiles, tabletas, teléfonos y sus cargadores Nevera y congelador
Consolas y equipos de audio recientes Lavadora y secadora
Herramientas de batería (viaja el cargador) Microondas
Televisores recientes, revisando la etiqueta Aire acondicionado
Aparatos pequeños sin motor, si son bitensión Aspiradoras y batidoras de motor

La regla práctica: lo que tiene motor o resistencia grande, mejor venderlo aquí. Lo que es electrónica de consumo, casi siempre viaja.

El transformador no es la solución que parece

Existen transformadores que convierten 220V a 110V, y funcionan. El problema es el conjunto: uno capaz de mover una nevera es un aparato pesado, caro, que consume por su cuenta y que hay que dejar encendido de forma permanente. Y sigue sin arreglar la frecuencia.

Para un aparato puntual y de poco consumo, tiene sentido. Para equipar una casa entera, sale más caro que comprar los electrodomésticos en destino, y con peor resultado.

La cuenta que conviene hacer antes

El flete se paga por volumen, no por valor. Una nevera grande ocupa aproximadamente un metro cúbico y medio del contenedor. Antes de embarcarla, la pregunta útil es:

  1. ¿Cuánto cuesta ese volumen en mi cotización?
  2. ¿Cuánto cuesta una equivalente nueva en el país de destino?
  3. ¿Cuánto me dan por ella aquí?

Cuando (1) más (3) se acerca a (2), llevarla deja de tener sentido económico, y eso pasa más a menudo de lo que la gente espera. En la visita de inspección le decimos qué ocupa cada cosa, que es el dato que falta para hacer esa cuenta.

Lo que sí hay que llevarse siempre

Las cosas sin equivalente: lo que tiene valor sentimental, lo hecho a medida, lo que allá no se consigue. Un electrodoméstico es reemplazable en cualquier país; el mueble que heredó, no. Cuando el espacio del contenedor está apretado, esa es la jerarquía correcta.

Un aviso sobre los aparatos de gas

Las cocinas de gas se calibran para un tipo de gas concreto, y no todos los países usan el mismo. Muchas admiten un kit de conversión y otras no. Y ojo con lo obvio: el tanque de gas no viaja, ni lleno ni vacío. Es carga peligrosa y no entra en una mudanza.

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